Región de Murcia

Contactos entre murcianos infieles

Registro rápido Entrar

Sara infiel en Alcantarilla (Murcia)

5 años de matrimonio que se acabaron por una noche. 5 años de matrimonio en los que había sido la más feliz. Mi nombre es Sara y soy de Alcantarilla (Murcia). Tengo 35 años y hasta hace poco más de un mes estaba casada y disfrutando de mi recién estrenado marido.

Os contaré la historia de mi infidelidad;

El pasado mes de noviembre hice con mi marido el viaje de nuestros sueños, conocimos por fin Cuba, se podía decir que estaba viviendo un sueño. Al volver de nuestro viaje, quedamos con unos viejos amigos para hacerles el típico pase de diapositivas para enseñarles todas las fotos que durante el viaje habíamos hecho.

La noche transcurría perfectamente, habíamos cenado y nos disponíamos a tomarnos unas copas en lo que a priori sería una noche tranquila en casa hasta altas horas de la madrugada.

El problema surgió cuando unos de los amigos de mi marido, comienza a mandarme ciertas miradas que en un principio me extrañaron profundamente y a las que no hice mucho caso. Pero al cabo de las horas coincidimos en la terraza y empezó a abrazarme por detrás, extrañada le pregunté que era lo que hacía y él me confesó que desde hacía mucho estaba me deseaba y no podía aguantar más.

En ese momento asustada le di un empujón y me lo quité de encima como pude. De esa forma en mi cabeza algo había hecho clic y yo aun no lo sabía.

Seguí mi vida como siempre pero no podía dejar de pensar en Alberto, que es como se llamaba el amigo de mi marido. No entendía la razón, pero cada vez me sentía más atraída hacia él y mi cuerpo se convertía en un volcán cuando lo notaba cerca.

Y así llegó el día, aprovechando una noche que fuimos a una discoteca a bailar con todos los amigos, me acerqué a él y empezamos a besarnos. Con suerte ninguno ni mi marido ni ninguno de los amigos nos vieron y es que estábamos al fondo de la discoteca donde no podían vernos.

Esa misma noche, con la excusa de subir a su casa para entrar al baño, subimos a su casa y poco a poco empezó a besarme por todo el cuerpo mientras me iba quitando la ropa. Me acariciaba suavemente los pechos mientras introducía su mano en mis bragas y me agarraba fuertemente.

Durante algo más de una hora perdimos la noción del tiempo y lo hicimos como locos. De vuelta al a discoteca todo siguió normal.

A cabo del mes y puesto que había seguido viéndome con Alberto, me sentía presa de la culpa y se lo conté a mi marido. En los siguientes días a eso se convirtió en mi ex – marido ya que actualmente sigo con Alberto y estamos viviendo en su apartamento.

Se que no actué de la mejor forma posible ni de la que se merecía mi marido, pero en ese momento no era dueña de mis pensamientos y mi cuerpo tomó las riendas de la situación.