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Susana, la infiel de Alcorcón

Mi historia no es nada agradable y es que lo he pasado muy mal a pesar de haber sido yo la infiel. Me llamo Susana y soy de Alcorcón, aunque por culpa de mi infidelidad tuve que irme hasta Granollers.

Todo sucedió hace relativamente poco por lo que aun lo tengo bastante fresco y cada palabra que escribo se me clava como un puñal. Después de más de 6 años de matrimonio con mi entonces marido Julián, habíamos llegado a un punto en el que, a pesar de querernos, la convivencia era muy complicada.

En muchas ocasiones se nos venía el mundo encima porque en nuestro hogar nos faltaba algo. No era dinero, no era comida, únicamente eran niños correteando por la casa. A pesar de haberlo intentado prácticamente todo, mi marido era estéril, por lo que eso ocasionaba muchos roces en la convivencia. Aunque trataba de entenderlo, una parte muy dentro de mi lo odiaba por no poder cumplir mi más preciado deseo que era el de ser madre.

Ese problema nos había distanciado bastante y poco a poco estaba matando nuestra relación, aunque ambos tratábamos de que eso no fuese así ya que nos queríamos. Esa misma situación me había llevado a un estado casi depresivo ya que mi marido se negaba a utilizar otras técnicas de fertilidad.

Sumado en ese estado casi depresivo como he comentado, me veía muchas noches sin ganas de compartir cama con mi marido. Es por ello por lo que en ocasiones salía a dar una vuelta y entraba en algún bar a tomarme una copa para despejarme.

Soy una mujer joven y me cuido bastante, por lo que se podría decir que estoy de buen ver y es que la genética ha sido generosa conmigo. Por esa razón quizás, eran muchos los hombres que me abordaban en la barra del bar al verme sola.

Al comienzo les daba de lado, pero una noche tras haber discutido con Julián, le acepté la copa a un caballero que se me acercó e invitó. En ese punto supe que no había vuelta atrás. Como era de esperar terminamos en su casa y llevados por la pasión nos fundimos en un solo cuerpo durante horas.

Al volver a casa, tuve la sensación de que Julián ya sabía lo que había pasado y es que ni llegó a preguntarme el porqué de que durmiese en casa.

Tras esa noche llegó otra y tras esa otra. Así estuve cerca de dos meses en la que casi casa noche probaba el cuerpo de un hombre distinto, me gustaba esa sensación y no quería parar.

Hasta que el mes pasado, fruto de una de esas noches, me quedé embarazada. Como era de esperar, Julián me pidió el divorcio y es que era algo a lo que me arriesgaba, por eso decidí emprender una nueva vida en Granollers junto a mi pequeña Laura que nacerá dentro de seis meses y que, por los actos de su madre, nunca podrá conocer a su padre.