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Lourdes, una chica infiel de Madrid

15 años de matrimonio que se acabaron después de que mi esposo se convenciera de mi infidelidad, 15 años de matrimonio en los que tuve una vida cómoda y de lujos. Mi nombre es Lourdes y soy de Madrid. Tengo 45 años y hasta hace poco más de un mes estaba casada y disfrutando de mí marido.

Os contaré la historia de mi infidelidad;

Me casé con mi esposo hace 15 años, él es un gran doctor neurocirujano. Me saca 10 años, pero es un hombre fuerte y apuesto. Desde nuestro noviazgo me consentía con lujos, me compraba ropa, salidas a comer, hasta un coche me compré ya que él gana mucho más dinero que yo, que solo trabajo como locutora en un programa de radio todas las mañanas.

Yo vivía tranquilamente, más bien era la única entre mis primas y amigas que nunca había cometido una infidelidad. Mis amigas me contaban como engañan a sus esposos y yo disfrutaba sus historias, pero nunca me creí capaz de hacer ese tipo de engaños.

El error lo cometí con mi nuevo jefe, quien compró la emisora donde yo trabajo y desde el principio me sentí muy atraída a él, un hombre guapo y con dinero también. Noté que tenía atenciones conmigo que no tenía con las otras locutoras, él me miraba y me tomaba mucho de la mano y no desaprovechaba ocasión para elogiarme y saludarme con abrazos y besos.

La ocasión se presentó en una mañana en su oficina, yo creo que, planificado por él, pero resultó bastante casual nuestro encuentro. Era un día festivo no laboral en Madrid y él aprovechó para darles el día libre a casi todo el personal de la emisora. En mi hora de programa solo estábamos nosotros, mi productora y un operador, pero luego de terminar el programa les dijo a ellos que se fuesen a casa y a mí que subiera a su oficina que necesitaba hablar conmigo.

Subimos juntos a su despacho y mi jefe no perdió tiempo, me tomó de la cintura al cruzar la puerta y me empujó hacia su cuerpo. No reaccioné para detenerlo, a decir verdad, fue sutil ya que me susurró al oído que quería tener relaciones conmigo y que desde que me vio se sintió enamorado de mí. Él bajó sus manos a mis nalgas y fue el sexo más excitante que tenido nunca. Lo hicimos sobre su escritorio y sentados en su silla; me sentía muy nerviosa porque al lado del edificio de la emisora había un edificio residencial y desde ahí pudieron ver algo a través de la ventana que estaba en la oficina.

A cabo de 6 meses yo seguía visitando su oficina, por supuesto no a las horas de mi programa sino al finalizar el día cuando ya todos se habían ido. Mi esposo sospechó, pero fue una empleada de la emisora que terminó siendo paciente de mi esposo que le contó rumores sobre que mi jefe y yo nos quedamos a solas hasta tarde sin saber que él era mi esposo. Y es que terminó creyéndola y se divorció de mí.

Creo que lo que me pasó fue por mi culpa y es que no tenía la necesidad de ser infiel, ahora soy divorciada y sigo visitando la oficina de mi jefe ya que soy su amante.