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Cuernos a mi mujer en Vigo

Nunca pensé que sería capaz de ponerle los cuernos a mi mujer, pero una vez que lo hice por primera vez no pude parar. Me llamo Ángel y se podría decir que de ángel no tengo nada. Soy de Bayona (Vigo) y a continuación os relataré mi historia.

Prácticamente desde que nos casamos, tengo junto a mi mujer Laura un negocio conjunto. Dicho negocio se trata de un pequeño hotel muy coqueto con vistas al puerto y en el que muchos visitantes lo escogen puesto que es ideal para descansar y desconectar del duro ajetreo de las grandes ciudades.

El negocio funcionaba y sigue funcionando bien, por lo que podríamos decir que el problema en nuestro hogar, gracias a Dios, no es el dinero ya que tenemos un buen sueldo y además somos nuestros propios jefes, por lo que nos entendemos a la perfección.

El problema o infidelidad comenzó cuando en las pasadas navidades vinieron múltiples excursiones a pasar las fiestas. Entre los huéspedes se encontraba una joven muchacha de unos 26 años que viajaba sola.

Para celebrar la Navidad, todos los años hacemos una gran cena con los huéspedes del hotel, por lo que eso se convierte en una gran fiesta. Se que no servirá de excusa, pero tenía un par de copas en lo alto, por lo que no lo pensé mucho cuando me acerqué hacia Alicia y empezamos a bailar.

Durante esos días ya nos habíamos lanzamos algún que otro guiño y habíamos hecho buenas migas, pero es algo que está dentro de mi trabajo ya que intento tratar a los clientes con las mejores formas y con trato agradable.

Volviendo a la fiesta, el baile llevó a otro y este a una copa. Entre copa y copa llegó un momento en el que estábamos desnudos en la playa follando dentro de una barca.

Al día siguiente me sentía bastante mal y no podía mirar a mi mujer a la cara. No me atreví a decírselo ya que no quería romper mi matrimonio por un desliz. La cosa es que no solo fue un desliz, sino que comencé a actuar con el mismo procedimiento hacia otras muchas clientes que viajaban solas, pero esta vez lo hacía con la intención de acostarme con ellas.

Actualmente mi mujer no sospecha nada y es que cada vez me lo preparo mejor ya que he ido aprendiendo con el paso de las infidelidades. Por supuesto que sigo queriendo a mi mujer y me hace muy feliz, pero ahora mismo no soy amo de mis impulsos y siento la necesidad de ligarme a mis clientas y es que necesito probar el cuerpo de otras mujeres.

Se que no debo de hacerlo y por supuesto no debo de hacerle pasar por eso a la santa de mi mujer.