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Jose infiel en León

Todo el mundo dice que en el momento en el que es infiel piensa que su pareja no se lo merece, pero no todos, la mía si se lo merecía. Ahora os contaré mi historia, pero antes me presento, mi nombre es Jose y soy de León.

A mis 34 años siempre había sido fiel y eso lo había llegado siempre por bandera ya que, hasta hace unos meses, todas las parejas que había tenido habían sido buenas mujeres. Eso me había llevado a ser bastante feliz, pero a veces por circunstancia de la vida no todo acaba como se quiere y por un motivo u otro me tuve que alejar de esas mujeres.

Con las vueltas que da la vida di a parar con una mujer que se llamaba, y se llama, Marta. Durante los primeros meses de la relación todo era muy bonito y llegué a pensar que se trataba de una buena mujer y que quizás fuese la definitiva, ya que ambos teníamos trabajo estable y se daban las condiciones para que formáramos una familia.

Pero todo ese se quedó en una lejana utopía y es que con el paso del tiempo fui sufriendo diversas vejaciones por su parte. Al comienzo fueron malas contestaciones, pero poco a poco fueron en aumento y en ocasiones había llegado a ponerme en ridículo delante de sus amigos y de mi familia. ¿Qué porqué no la dejaba? Era simple, estaba enamorado de ella, y de sus tetas, todo hay que decirlo. En el momento en el que las tocaba y eyaculaba en ellas me sentía como en el paraíso.

Igualmente, poco a poco fui cansándome de esa situación y una noche dando una vuelta, entre en un bar en el que trabajaba un buen amigo mío y me tomé una copa. Esa copa llevó a otra y esperé a que mi amigo terminara su turno para seguir con la noche. Nos fuimos a una discoteca y en el reservado conocimos a un grupo de chavalas que estaban de buen ver.

LA noche transcurrió de manera fenomenal y es que aunque no tenía pensamiento de hacer nada con ninguna, fue cuando acompañe a una de ellas a su casa para que no se fuera sola cuando me propuso que subiera y tomar la última. Yo sabía que la copa no íbamos a llegar a tomárnosla, pero me dio exactamente igual y es que ya me daba igual ser infiel a mi novia puesto que tenía clara la idea de dejarla.

Así fue, subí a la casa de la chavala y lo hicimos como hacía tiempo que no follaba. Cuando terminamos me fui a mi casa y no esperé un segundo más, fui antes a casa de mi novia y le dije que ya estaba harto de ella y de sus vejaciones. Hoy en día puedo decir que soy la persona más feliz y que me alegro de esa infidelidad ya que me fue el empujón que me faltaba para dejar a mi novia.