Castilla y León

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Aficionado del Numancia de Soria infiel a su mujer

No creí que fuese a pasar, pero le fui infiel a mi novia, y no se puede decir que no quisiera y es que mucho tardé en hacerlo. Mi nombre es Juan Sáez y soy de Soria en Castilla y León.

Tengo 29 años y desde hace 11 años soy socio del Numancia, el equipo de mi ciudad y que actualmente milita en la segunda división española. Cada dos domingo me pongo mi bufanda y acudo a la grada de preferencia, donde tengo el mismo asiento que hace 11 años.

Hasta hace un par de años iba con mi amigo, pero él por motivos de trabajo ha tenido que dejar de ir, aunque sigue siendo socio, así que muchas veces me pongo los auriculares y escucho el partido y así me entero de las jugadas que a veces me pierdo.

Este año se ha puesto a mi lado una chavala bastante guapa que es socia por primera vez, por lo que desde principio de temporada hablamos y muchas veces comentamos el partido. Con el paso de los partidos y de la temporada en más de un gol nos habíamos terminado abrazando, por lo que hicimos muy buenas migas.

Ella sabía que yo tenía novia y es que ella estaba soltera y en algunas ocasiones la había pillado mirándome el culo cuando me levantaba a ir al baño. Por eso, un día tras un partido en el que ganamos en el último minuto me decidí a decirle de ir a tomar algo y celebrar ese gol de Borja Viguera.

Estaba pasando un mal momento con mi novia y por esa razón no tenía ganas de volver a casa, así que aprovechando que ella aceptó el ir a tomar algo podía desconectar. Después de la cerveza que nos tomamos fuimos a cenar, y es que todo iba de maravilla y nos sentíamos cómodos.

No paso nada y los dos volvimos cada uno a su casa y hasta dentro de tres domingos ya que el Numancia jugaba dos partidos seguidos fuera. Creo que jamás se me había hecho tan larga la espera para ir al campo, n podía quitarme a Leticia de la cabeza, así se llamaba ella. Y por fin llegó el partido, y aunque habíamos estado hablando como siempre, estábamos un poco decaídos ya que el Cádiz nos había ganado el partido. Por esa razón le dije que, para ahogar las penas, lo mejor era ir a dar una vuelta o tomar algo, a lo que volvió a aceptar.

Esa noche si que paso algo, lo pasó todo. Lo hicimos en su piso durante horas y desde ese momento, cada dos domingo después del partido nos vamos a su casa y gozamos como locos.

Mi novia no sabe que le soy infiel, y espero que siga siendo así ya que la quiero mucho, pero soy feliz también con Leticia y de momento creo que la situación va a seguir siendo así.