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Ninfómana infiel de Santander

Le he sido infiel a mi novio, pero creo que eso me ha llevado a una situación que jamás me habría podido imaginar. Mi nombre es Lorena y tengo 28 años.

Soy de Santander, pero desde siempre me ha gustado mucho viajar, por lo que cada vez que tengo la oportunidad me voy de escapada a los pueblos cercanos. Desde hace 5 años tengo pareja y hasta antes de ser infiel, era bastante feliz.

Mi novio Felipe era una persona bastante buena y desde que comenzamos sabía que yo era un poco ninfómana, por lo que nos pasábamos la mayor parte del tiempo follando. Me gusta que me azoten también, por lo que mi novio disfrutaba casi tanto o más que yo.

En una de esas escapadas que hago a los pueblos cercanos a mi ciudad no pudo acompañarme mi novio, por lo que me sentía un poco sola ya que lo echaba de menos. Pero traté de pasármelo lo mejor posible ya que estaba a cada momento en contacto con él.

Una noche paseando por la playa, una bicicleta me arroyó y casi me tira al suelo, pero lo dejé pasar ya que el ciclista era un hombre muy guapo. Él se disculpó y como perdón me pidió si podía invitarme a cenar, a lo que s in pensar acepté.

La cena fue muy agradable y del tirón hicimos buenas migas. Después de eso fuimos a dar una vuelta y para terminar la noche lo invité a mi apartamento a tomar una copa. Ahí le confesé que era un poco ninfómana y que ardía en deseos de que me metiera su polla y me comiera el coño ya que no podía aguantar más.

El por supuesto aceptó ya que estoy de buen ver y me declaró que llevaba toda la noche imaginándose mis tetas en su boca. Nos dejamos llevar por la pasión esa noche y las siguientes que estuve allí.

Al volver de nuevo a mi ciudad hice vida normal, pero una tardé vi como el ciclista se coló en mi trabajo, donde justamente me esperaba también mi novio. Ahí fue donde se enteró que le había sido infiel, pero lejos de dejarme o echarme la bronca, lo que se le ocurrió es que hiciéramos un trío.

Me quedé un poco perpleja con la situación y es que mi novio quería tirarse a mi amante. Eso me dio mucho morbo y aprovechando que el ciclista aceptó, nos fuimos los tres a hacerlo a nuestra casa.

Desde ese momento mi novio y yo vamos a locales de intercambio de pareja y pasamos los fines de semana follando con desconocidos, haciendo orgías y tríos. Creo que nunca podía haberme llegado a imaginar las consecuencias tan buenas que tendría el haberle sido infiel a mi novio.