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Historia de una tinerfeña infiel

Mi nombre es Sonia Sánchez y soy de Tenerife. Tengo 35 años y le fui infiel a mi esposo con alguien de mi trabajo.

Os contaré la historia de mi infidelidad:

Me case con mi marido Alexis Busquets hace ya 12 años, ha sido una convivencia maravillosa a pensar que no tenemos hijos, nuestra vida diaria y cotidiana es totalmente agradable. Él tiene un muy buen humor, es un hombre trabajador que sabe cómo controlar muy bien su estrés y tiene un carácter liviano eso hace que se muy agradable vivir con él.

Sin embargo, a pesar de ser tan tranquila nuestra vida yo quería ya hacer algo más emocionante y él o se negaba o nunca se daba la ocasión de salir de viaje, incluso salir a un sitio nocturno se volvía una odisea. Eso si no me gustaba porque sentía que me estaba envejeciendo y yo todavía soy una mujer muy joven que quiere disfrutar de la visa sin límites ni ataduras.

Entonces un buen día llegó otra persona que también quería viajar y salir a divertirse, que conocí porque fue contratado en la empresa de seguros para la cual yo trabajo. Inmediatamente hicimos una conexión y empezamos a salir a tomarnos unos tragos después de que salíamos del trabajo, hasta ese momento todo era normal, no había nada sexual todavía, solo bebíamos y bailábamos, pero mientras más convivíamos y salíamos más necesitaba yo estar con él ya que era la persona que necesitaba para salir de la rutina la persona con la cual quería divertirme y tener una aventura.

Aproveché un viernes cuando salimos del trabajo y me dijo lo de siempre, ¡salgamos! a divertirnos hoy quiero bailar, él nunca se negaba, eso siempre me gustaba de él, cuando llegamos empezamos a tomar bastante alcohol y cuando fue el momento de bailar yo le abracé por el cuello y le estampé un beso en la boca. Luego de varios minutos él me preguntó si estaba segura de seguir porque podía terminar en la cama y no quería que dijera después que se aprovechó de mi porque estaba ya bastante pasada de tragos; yo lo miré fijamente y le contesté que estaba muy segura, quería ir a la cama ya.

El no perdió tiempo y fuimos hasta su apartamento, vivía solo ya que es soltero, y empezó la acción en su terraza de su piso, fue excitante hacerlo al aire libre sobre una colchoneta en el suelo, me sentí libre y satisfecha que era lo que necesitaba para variar y cambiar. Creo que no era tan malo ser infiel una vez para probar algo distinto.

Solo que no fue solo aquella ocasión, cada viernes después del trabajo salíamos a divertirnos a los bares y a hacerlo en su terraza.

Mi esposo se enteró pronto a los meses de lo que hacía y me pidió que lo dejara y yo no quise pero tampoco quería perderlo a él así que mi esposo terminó por aceptar lo que hacía con mi amante cada viernes y hasta el sol de hoy somos felices los tres.