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Infiel Sevilla. Alcalá de Guadaira

Mi historia puede sonar a tópico o clásico, pero yo me acosté con la novia de mi mejor amigo. Mi nombre es Marcos y vivo en Santander, aunque soy de Alcalá de Guadaira (Sevilla) pero por motivos laborales me tuve que desplazar prácticamente de una punta de España a otra.

Como decía, puesto que por trabajo ahora me encuentro en Santander, cada vez que tengo un par de días libre en mi empresa o hay algún puente, no lo dudo y cojo el coche para volver a mi pueblo querido.

Entre tantas idas y venidas, un fin de semana quedé con todos mis amigos para hacer una pequeña celebración y es que era mi cumpleaños. Cumplía 29 años, que es una edad para celebrar y para hacer cosas nuevas. Tanto como acostarte con la novia de tu mejor amigo, y es que ese cumpleaños quedará por siempre grabado en mi retina y es que por suerte mi amigo no sabe nada ya que su novia nunca se lo contó.

Nos encontrábamos como 15 personas en el restaurante “Las Manillas” de Alcalá de Guadaira y que con tanta gente aquello parecía la última cena. Olga, la novia de mi amigo se encontraba sentaba en frente mía, y aquella noche traía un escote muy sugerente ya que la chavala tenía bastante pecho y lo lucía bastante bien.

Eso me traía un poco angustiado ya que me costaba mucho mantener la mirada cuando trataba de hablarle, por lo que durante la cena decidí mirar hacia abajo y no parar de comer, por lo que salí de allí con el estómago más lleno que un coche en una mudanza.

Después de la cena, todos nos fuimos a un bar que nos gusta mucho y que es al que vamos siempre que nos reunimos. Entre billares, chupitos y copas transcurría la noche. Varias de las veces que fui al cuarto de baño coincidí con Olga que para dejarme pasar se pegaba demasiado a mí y notaba que apretaba sus pechos contra mi espalda y es que el pasillo era demasiado estrecho.

Fue en una de esas veces cuando para tratar de pasar por el pasillo (nunca me explicaré porque uno de los dos nos esperaba fuera a que saliera el otro) en lugar de hacerlo de espaldas lo hicimos de cara. En ese momento no hubo retorno ya que cuando volví a notar sus pechos contra mi cuerpo y alcé la vista, solo alcancé a ver como los labios de Olga se aproximaban a los míos.

Sin dudarlo nos metimos en el primer cuarto de baño que vimos libre y allí empezamos a follar. Por suerte llevaba protección y pudimos usarla ya que no quiero pensar que hubiera ocurrido si no la hubiera llevado. Al cabo de los minutos salimos como si nada hubiera pasado y sin que nadie nos viera.

Al volver junto a nuestros amigos, todos nos notaron un poco alterados, pero por nadie le hizo caso ni nos preguntó por ello, así que sin hablarlo, no le dimos más importancia y seguimos como si nada hubiera pasado.